Descenso del Río Miño - 1999

Para empezar

Nos dijeron: En Padrón iros a la tasca "Oscar Rizos"...

oscar rizos

Ya estamos en la tasca. Mucha risa. Aquí empezamos a conocer Galicia.

Descenso en piragüa

Desde el bucólico comienzo con agua llena de flores flotantes, a través de los rápidos pasado el Sil hasta las llanuras tranquilas de la desembocadura. Lo fascinante de la naturaleza empezaba a resquebrajarse bajo el ruido de la maquinaria pesada, utilizada para construir nuevas autopistas. En las suaves laderas, llenas de vegetación, empezaban a verse las nuevas heridas del paso del "desarrollo". Súbitamente aparecía una mole blanca, el balneario de Arnoia, devolviéndonos a la otra realidad. Las tranquilas aguas del río se abrían bajo las ruidosas motos de agua cerca ya de A Guarda.

A pesar de todo ello hemos disfrutado como enanos. Disfrutamos con el paisaje al paso de la piragüa, las ciudades como Ribadavia y Tuy. En nuestras cabezas permanece el recuerdo de la gente, los lugareños; la belleza emanaba desde dentro. Dos barras de pan y dos botellas de albariño casero que nos llevábamos agradecidos de un encuentro con los habitantes de la orilla reflejaban el vínculo humano a través de un enlace ya tan poco aprovechado.

Pero ahora, tantos años después, no nos atrevemos a volver. No queremos decepcionarnos aunque pensamos que aún uno puede quedar encantado por las brumas que se elevan de las aguas del río, descubriendo un nuevo día, la importancia de navegar.

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