San José, Cabo de Gata

Otro clásico de siempre. El lugar.

Buceo en San José

san jose

Obedecemos la sugerencia de Daniel de Alpha Buceo, nuestro divemaster, que cambiemos las botellas por las de quince. Poco importa que la carga pueda parecernos excesiva. El mensaje es que vamos a intentar ir al Vapor. Para eso, después de tanto tiempo, otra vez estamos aquí. Todavía quedan algunos escollos con los compañeros a quienes no les gusta la profundidad, o los pecios… No obstante, las condiciones invitan. La mañana es esplendida. Larguita travesía con vistas. Aunque la corriente, la preocupación principal, nunca puede descartarse, vamos con el arrojo de abducidos. Los primeros minutos de espera en la superficie para la confirmación de las condiciones se llenan de los envidiosos miramientos hacia por donde descendió Adrián: parece haber disfrutado tanto de ese descenso solitario que su noción de tiempo se alteró por completo. Así, sin haberle esperado, obtenemos el pase para entrar al agua.

El Vapor

san ose

Ya a partir de los primeros metros divisamos la silueta del barco. Incluso sus detalles. Es un mercante de unos 100 metros de eslora. Su hundimiento, a finales de los años 20 del pasado siglo, fue a causa de una colisión con unos bajos a 3 metros de profundidad, cerca de la punta del Cabo de Gata. La mirada al azul impresiona igualmente con los bancos, respetables por su tamaño, de peces, que suelen sobrevolar el lugar: dentones, pargos, barracudas, atunes. Mantenemos la promesa dada a los reacios al descenso profundo y no bajamos más que a unos treinta y tantos metros. La tentación para ir a buscar la hélice no puede ser saciada. El estado, bastante deteriorado del pecio, tampoco facilita la decisión de penetrar en sus bodegas. No obstante, la imagen de los enredados caprichosos, los cabos perdidos, las vetas de hilos omnipresentes, es cautivadora. Hechizados empezamos el ascenso, bañados por las oleadas de luz. En ningún momento los 16 grados afloran en lo sensitivo.

Ahora vamos hacia el resplandor del mediodía de Cabo de Gata. Lejos de sentirse defraudados por el escaso tiempo que tuvimos para colmar nuestro, tan largamente cultivado anhelo por realizar esa inmersión, ya empezamos a tramar la próxima vuelta.

Evidentemente, El Vapor es la guinda de la riquísima golosina de las otras inmersiones en la zona.

foto de cierre