Sudáfrica 2009

"No hay mal buceo. Hay buceo con otra experiencia." Kobus Els, Triton Dive Charters, Sodwana Bay, Sudáfrica.

Buceo en Sudáfrica

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La pasión y la responsabilidad: los ingredientes del ambiente de Triton Dive Charters, presentes en cada momento en nuestras rutas submarinas a los tesoros de Sodwana Bay.

La implacable organización de Aliwal Dive Centre, que, atenuando las exigencias de las inmersiones, nos ha permitido acceder a las experiencias excepcionales.



Un recuerdo especial corresponde a los skippers de los más altos vuelos por habernos trasladado todos los días al mundo de las sensaciones vertiginosas. Todo aquello forma parte de la gran cultura del buceo, donde la aventura submarina es un compromiso rebosante de entusiasmo y, a la vez, ajustado al criterio responsable, y no sólo un negocio al servicio de los visitantes. Los nombres de ambos centros y los de nuestros divemasters, Kyle y Kenny, respectivamente de Triton y de Aliwal, quedan exquisitamente asociados a nuestro particular descubrimiento del sur africano.

Sodwana Bay (i)

Triton Dive Charters

south africa La afirmación de que "no hay otro lugar como Sodwana Bay", en palabras de nuestro skipper, Kobus Els, se asienta sobre un sólido fundamento. Un lugar supone ante todo, y a pesar de su contenido material, una proyección de vivencias, valores y contenidos virtuales. Son ellas, plasmadas y experimentadas de diversas maneras, que dotan un entorno físico de un alma, haciéndolo irrepetible, único. Los verdaderos artífices de la excepcionalidad de Sodwana Bay son las personas como Marie, Eve, Peter, Kobus, Kyle... Para ellos, nuestros anfitriones y guías en las inmersiones, nuestra gratitud.

Cada día nos aguardaba la imagen irreconocible de la bahía: la cambiante alineación de las olas, de su desvanecer en el último batido, del resplandor emanado de las plateadas crestas. Un paisaje siempre volátil e inesperado que cobija los innombrables puntos de inmersión contados en millas de extensión y centenares de metros de profundidad. Para vivir y para soñar. Cada día el estribillo "I believe in the power of magic, in the power of dreams" rezaba en mis adentros, corporeizándose en los conjeturados encuentros que un día acontecerán más allá de la imaginación líquida. Cada día la magia hacía su presencia, dejando, no obstante, un vasto espacio para soñar.

Sodwana Bay (ii)

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Sumergidos en la verdosidad del bush, bañados despiadadamente en la arena, estrujados por los remolinos del mar de fondo; felices. Desde la luminosidad del amanecer, cuando toda la actividad se desplaza a la inmensa playa, hasta el saturado atardecer para regresar a las sombras frondosas del campamento. Una larga semana de un vivir líquido, cristalino hasta el desconcierto. La penetrabilidad del agua por la luz es tan alta que genera extrañeza. Es como mirar a través de las lentes cuya graduación ha sido inesperadamente elevada. Por suerte los nudibranquios no aparentan ser rinocerontes aunque se encuentran en manadas. Scorpionfishes, firefishes, enormes meros "sin miedo", los espacios coralinos como si de una exquisitez de jardinería se tratase, con sorprendentes detalles preciosos ocultos en sus recovecos: pink paperfishes, morenas, cangrejos de porcelana, gambas multicolores. Y de vez en cuanto el vuelo de la raya haciendo "oír" su majestuoso movimiento.

De vuelta al campamento las imágenes retornan una vez más, y otra, cuando el día se esfuma con la excitación de la hoguera, condensando lo que queda de él en los aromas de la carne a la brasa, la suculencia de la pizza, amasando las sensaciones en una especie de sosiego que espera estallar al día siguiente.

Aliwal Shoal (i)

Aliwal Dive Centre

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Aventura y sorpresa. Los cambios impredecibles que hacen disfrutar de las misteriosas fusiones del viento y la corriente. Aliwal Shoal goza de esa ubicación privilegiada gracias a su exposición al Agulhas Current, un torrente de agua pobre en nutrientes pero rica en gran diversidad de vida tropical, caliente y limpia, y Natal Pulse, que imprime sus intensos latidos haciéndose sentir por su frescor y fuerza en su recorrido sur-norte atravesando el arrecife. Una vez vencidos los obstáculos del oleaje, que pueden a veces impedir la salida, después de haber escuchado la misma fórmula sobre el proceder durante el embarque, la travesía y la entrada al agua, la propia inmersión puede ser una sucesión de condiciones súbitamente cambiantes. Un plácido paseo en un instante puede convertirse en una "washing machine", seguido por un vertiginoso "express train" para finalizar. Mientras tanto el ritmo de cambios puede dejarnos asombrados por la variedad y el tamaño de la vida que se nos presente o, por el contrario, nos quedamos envueltos en una suspensión infranqueable para la vista. Todo un enigma que se presenta antes de cada inmersión.

En este marco hay que también estar preparados para los sobresaltos que vendrán de los propios encuentros submarinos. Motivos no faltarán: desde el exhibicionismo colorista de los nudibranquios, hiperactivismo de los peces payaso, pasando por el panteón diverso y siempre comprometido de los peces escorpión, con la respiración contenida mirando en los ojos de los raggies o exponiéndonos a los tocamientos de los blacktip sharks. Inolvidable resulta la compaña de una morena, superándome en largo y nadando en paralelo conmigo, de los potato bass, esos enormes, somnolientes prodigios de la naturaleza, confundibles con su riscoso entorno, de las tortugas resignadas a soportar nuestras aproximaciones excesivas, y de tantísima otra alimaña.

Aliwal Shoal (ii)

Pero sin duda, donde más acuden mis recuerdos es el MV "Produce". De 168 metros de eslora, alzándose entre los 32 y los 14 metros de profundidad. Se ha ido al fondo como corolario de una siesta fatídica de su capitán cuando el barco se encontraba demasiado de cerca con los Northern Pinnacles (responsables, además, del hundimiento de Nebo, otro pecio de la zona, que, inmerso en una opacidad absoluta y blindado por la corriente insuperable, no se nos permitió acercar).

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La primera vez que nos atrevimos con el Produce, este nos brindó una inmersión fustigada por la corriente y escasa visibilidad. No obstante, en sus entrañas pudimos divisar al menos cuatro gigantescos "potato bass" y alguno más en los aledaños del pecio. Apurando los últimos días, repetimos la inmersión, esta vez acompañados por las condiciones inmejorables. Era la inmersión de los "scorpion fishes", sin duda. Entre los recovecos y hendiduras, por donde llegamos a mirar, falsamente apacibles, de todos los tamaños, con el predominio de lo voluminoso, acechaban venenosamente. Esa imagen morbosa, ambientada entre las cuadernas sobrevoladas por los enjambres de los "goldies" y rebasando lo imaginable, sitúa aquella inmersión en lo más alto de mis referencias. Hambrientos por repetir, al día siguiente ni siquiera pudimos sortear el oleaje de salida, dejando frustradas nuestras ansias en la playa. Así de caprichoso es el Aliwal Shoal.

foto de cierre