El Pantanal - Bahía Negra (Paraguay)

Con el sol ya bien instalado en su camino descendente salimos para pescar las pirañas. Y efectivamente el currículum de Jacek ya para siempre quedará marcado por la primera y por la segunda pescada de esa especie.

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Pero Mario fue el primero. Tenía una compañera y unos compañeros que resultaron demasiados para un pequeño dorado. Los otros también hemos intentado.

El chiste que circula al anochecer alli es que este es el momento cuando las tropas de tierra se retiran puesto que sale la aviación. Y no ha fallado. Tuvimos que retirarnos en poco tiempo bajo la insistencia de los mosquitos. Ni siquiera el espectáculo que nos brindó el crepúsculo esta tarde pudo sustraernos del repliegue.

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Pues si que merecía la pena ser comido.
Antes de ser devorados tuvimos tiempo.
Y, por la mañana, claro, el amanecer en Bahía Negra.

Tan largamente esperado el barco − mercado flotante por fin llega. Es el único medio de abastecimiento de la gente de Bahía Negra. Nosotros ya estamos de vuelta. Pasamos cerca de Puerto Busch.

Una importante referencia en los medios bolivianos a pesar de que no es mas que una barcaza con tres quinceañeros de la marina y un cabo. Pero su sombra se ciñe sobre el futuro de la zona como si fuese una premonición oscura. Para muchos la construcción de una carretera que partirá del Puerto Suárez desembocando aquí en el río significa la esperanza de prosperidad, de trabajo. Pero pueda que lo que traiga para esta zona de la triple frontera serán los tanques y disputas por el caudal de agua dulce mas grande del mundo entre otras. Y seguramente mucha riqueza para muy pocos.

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Aqui almorzaremos a la vuelta. Al fondo El Fuerte de La Esperanza, Brasil.
Y aquí intentaremos pescar algo.

Observamos la familia de los lobos del río jugando a la orilla. Pero sus voces son para nosotros un canto de despedida. Congelo las imagenes de los yacarés tumbados en sus lechos calentitos. Pero un hacha helado esta partiendo este mundo. No nos queda mucho tiempo antes de que la carretera lo descuartice.

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¡A por los yacarés (estrictamente figurativo)! Uno un poquito escondido.
Otro preparado para huir.
Este prefiere seguir remojandose con tranquilidad.

Quiero volver a pasear mi mano por este agua, sentir al respiración del río a cada batida del remo, buscar en las hojas flotantes los indicios del temible surazo. Me despido del Gran Pantanal. ¡Hasta Pronto!