Tsihombe: el concierto que no fue

La sequía es el principio que organiza la cotidianeidad de la gente. La mirada al cauce seco del río que circunscribe a Tsihombe: las púrpuras, que se encienden en pos del sol todavía colgado detrás de los baobabs, resucitan como en una danza macabra los perfiles tendidos sobre el suelo que en un último intento del día consiguen unas gotas del preciado líquido de los hoyos cavados a lo largo y ancho de ese lecho desértico.

Tsihombe Tsihombe Tsihombe
Tsihombe Tsihombe Tsihombe
Tsihombe Tsihombe Tsihombe
Tsihombe Tsihombe Tsihombe
Tsihombe Amboasary Berenty
Amboasary Amboasary Amboasary

Así, tocados en lo profundo de nuestras emociones, nos encaminamos hacia la vuelta. Añorar las ráfagas del viento nocturno que tanto nos hizo sentir el resplandor de las nebulosas desconocidas es un recuerdo imborrable de este país donde las estrellas dan sombra.