Parque Nacional Masoala - subiendo a Ampokafo
Pensando las rutas en Madagascar es inevitable encontrarse ante una malla que tapiza la Isla con sus puntos nodales que se corresponden con los Parques, reservas, espacios protegidos. Numerosos y variopintos. Tan distantes entre si como lo puede ser la Réserve de Berenty situada en el sur y el Parc de Masoala en el noreste de la isla. No se trata solo de la distancia geográfica; el contraste es visible en los usos y costumbres. En el primer caso la rutina del desembarque de la manada de los blanquitos, equipados con sus artilugios protésicos para la captación de su realidad soñada, conducidos al hotel gestionado por la administración de la propia Reserva en Fort-Duphin, desde allí trasladados a la zona acotada de la Reserva para deleitarse con el espectáculo de la pura naturaleza, de vuelta otra vez al hotel, algún espectáculo folclórico para completar el cuadro, el avión de vuelta, las fotos que avalen de haber visitado, jactancia de haber visto... Tristemente ridículo, trágicamente blanquito. El otro polo frente a este turismo patético puede ser el recorrido de Parc Masoala; es una promesa, que sin dejar de ser cómoda, resulta más desembarazada de las expectativas prefijadas. Quizás más exigente en términos de las vivencias que, para recreárselas, requieren pagar un tributo más allá lo propiamente económico.
Maroantsetra es un puerto marítimo insignificante y a la vez una obligatoria escala hacia el Parque Masoala. Esta situación se imprime en la ambientación muy específica que insiste en lo periférico y a la vez cosmopolita del pueblo. Desde aquí salimos para adentrarnos en uno de los parajes de Madagascar donde todavía, por fortuna, una vez franqueado el río en la piragua, hacer el camino consiste en la caminata. Tan obvia la aproximación desde la trascripción lingüística y en vías de desaparición, en tanto que erradicada por los hábitos auto-movilísticos. La ruta prevista para los ocho días en la compañía de una guía - Euphrasie, de un porteador - Paul y del segundo - Clarel, a partir del tercer día, y con un compañero adicional que se sumó a nuestro grupito en el último momento, Paul, el Australiano.












































