Las Palmas

Desde un acantilado de La Isleta de Las Palmas divisamos la sombra de Teide en el horizonte. Mañana estaremos en Madrid. Empezará la cuenta atrás.

Desde un acantilado

Vuelven los recuerdos. Mauritania por un instante es la noticia que no tiene que ver con la recepción de lo que eufemísticamente se llama ayudas. Pero tampoco es la protagonista.

Cada año las prácticas colonizadoras vuelven a estampar su persistencia en el territorio mauritano. Se llaman rally Paris - Dakar. Una semana después de volver se nos hace asistir a un despliegue mediático de dolor por la muerte de los héroes que, víctimas de la crueldad del desierto y de las condiciones adversas han pagado con su vida la participación en la competición. Eufemismos aparte; donde hay la falta de la capacidad de calificar por su nombre así se relata la prepotencia y la estupidez de los que piensan en petrificarse como superhumanos. La muerte de una niña y de un hombre nativos ni siquiera merecen designarles por sus nombres. ¿Son las víctimas del desierto, de las condiciones adversas? Si, condiciones que les imponen los civilizados asalvajados. El rally transcurre a través de las dunas. Inexistencia absoluta de las referencias de que el desierto es el hábitat de las personas, que alberga la cuna de una cultura milenaria y cultiva los tesoros intelectuales; que rally somete a estos habitantes a presenciar algo espantoso y grotesco a la vez que mortífero. Solo los bárbaros puedan identificar a Atar, a Chinguetti con lo efímero de los surcos de los neumáticos en la arena. Y así de precaria y espeluznante es la huella de los civilizados allí.

"Allí donde el europeo ha puesto el pie, la muerte parece perseguir al indígena"
Charles Darwin

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La mirada a lo lejos, muy lejos. Es lo que nos queda.