Partiendo olvidamos el regreso…
No es la excitación de descubrir, ni de llegar siquiera; es la posibilidad de la inmersión en el universo de lo desconocido, insospechado, sumiso a otras reglas…
No es la cantidad ni la calidad del bagaje que llevamos con nosotros, sino la inmensidad de la vida que precede nuestros pasos la que nos hace sensibles a tantas formas de distinguir el horizonte.
El azul del lago que nos aguardaba al final del trayecto resultó ser sólo una de las múltiples puertas.